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Lunes 21 de agosto de 2017     enestahora@outlook.com

En Esta Hora - ¡El camino hacia la paz peronal!
¡El camino hacia la paz peronal!
“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo.

No se angustien ni se acobarden.

Juan 14:27 (Biblia NVI)

Creo sin temor a equivocarme, que uno de los mayores deseos que tenemos los seres humanos mi apreciado lector (a), es la necesidad de la paz.

Tuvimos en México, un excelente Presidente de la República venido de la cultura del esfuerzo al ser un pacífico pastor de ovejas, que logró ser un prominente Licenciado en Derecho y posteriormente, primer mandatario del país, Don Benito Pablo Juárez García.

Si recordamos la “Guerra de los pasteles”, hay una parte de esa bella historia de México que enseña que en cuanto el ministro de guerra, le informó a Juárez que habían ganado la batalla ante el poderoso ejército francés en los fuertes de Loreto y Guadalupe de la ciudad de Puebla el 5 de Mayo de 1862, Juárez mencionó una frase célebre que decía: “Y aquellos invasores que se encuentran en aguas mexicanas, deben saber que entre los pueblos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Benito Juárez encamino la paz, hacia fines políticos y diplomáticos. Los extintos Gandi y Mandela, fueron también muy reconocidos portadores de la paz. Hay quienes encaminamos la paz a través de las carreras atléticas y de las terapias relajantes en las que usamos la música instrumental suave, las varas aromatizantes de ambiente y el masaje; otros más, encaminan la paz hacia efectos comerciales con frases y slogans que en algunas ocasiones se hacen muy populares.

Conozco una organización humanista que se llama la Ascensión de los Ishayas que transmite la paz a través de la meditación; de hecho, la mayoría de quienes forman parte de ellos, buscan la felicidad, la libertad, el amor, la auto-realización y la salud.

Así mismo, existen empresas funerarias como lo es “La Puerta del Cielo”, localizada en Mundo Nuevo, municipio de Coatepec, que trasmite la paz a través de las placas que existen en sus tumbas. Hay una frase muy popular que se da en los panteones mexicanos que dice así: “Aquí yaces y yaces bien, tu descansas y yo también”.

En fin, una de las necesidades más profundas del ser humano es la necesidad de paz. La paz es indispensable para vivir. Sin paz la vida no es vida. La vida llena de estrés, de ansiedad, de angustia, depresión y amargura, no es vida. Nosotros mi apreciado lector (a), necesitamos paz para poder disfrutar de la vida; hay quienes piensan que esto no se puede conseguir hasta que uno muere, sin embargo, existen muchas formas de trasmitir la paz y lo mejor de todo, es que Dios se da cuenta de que los mexicanos y en general todos los que vivimos en este planeta tierra, necesitamos paz.

Pero… ¿cómo suple Dios esta profunda necesidad? Explicarle que el nombre de Dios Jehová Shalom, significa el señor es nuestra paz.

En ese sentido, si leyó usted el versículo que escribí al principio, se dio cuenta de que son palabras reales de Jesús. En esta parte de la Biblia, Jesús se encuentra dando a los apóstoles, un discurso de despedida. Dicho versículo se encuentra en la Biblia Nueva Versión Internacional, sin embargo, en la Biblia Nueva Traducción Viviente dice así: “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.”

Como vemos, en la Biblia NTV, la paz es un regalo, y se trata de una paz verdadera, es decir que… si existe una paz verdadera, luego entonces hay un tipo de paz que es falsa; esa es la paz que encontramos en el mundo. La paz del mundo es pasajera y efímera; no es verdadera; no se encuentra a través de ninguna de las puertas falsas que a veces tocamos; ni a través de teses de 7 flores; del “sanasana” colita de rana; ni a través de la Mariguana; la mezcla de té de Pasiflora con el té de Tila; de terapias relajantes, de la mezcla del Valium y el Lexotan; la meditación trascendental y la yoga para poner la mente en blanco, ni nada por el estilo.

Decirle que Shalom en hebreo significa paz o bienestar, pero Shalom no se refiere solamente a la paz física o a lo que tiene que ver con el hecho de no estar en guerra con algún otro pueblo, sino a la paz espiritual, emocional y económica. Cuando un judío lo salude seguramente le dirá “Shalom” y ese judío le estará trasmitiendo la paz completa, la paz que proviene de Dios.

Si usted le dice Shalom a alguien, le estará deseando aparte de la paz espiritual, la emocional y la económica; por otra parte, no tenemos que trabajar para obtener la paz, pues la paz es un regalo que proviene de Dios.

Pero… ¿cuáles son aquellos detalles que nos roban inmediatamente la paz? Definitivamente son las circunstancias incontables e incontrolables de la vida. Perdemos la paz simplemente porque no podemos controlar el hecho de estar

atascados en el tráfico vehicular de Xalapa; o por lo que esta aconteciendo en el país con relación a lo que el Gobierno Federal hace a los maestros con su popular Reforma Educativa.

Conoce usted por ejemplo a alguna pareja que se ama pero que no pueden concebir un bebé, eso hace perder la paz a cualquiera; o un varón que desea tener a una mujer que le agrada y no puede tenerla; otro ejemplo, es el joven que traía un record desde el Jardín de Niños con puros nueves y dieses y que al salir de la Preparatoria no quedó en la Universidad Veracruzana cuando debería tener como estímulo a su aprovechamiento el pase automático; cuando alguien no quiere cambiar y queremos hacerlo cambiar a como dé lugar, en vez de que tratemos de cambiar nosotros mismos a través del programa Celebremos la Recuperación.

Otros ejemplos son las situaciones inexplicables, como pudiera ser la pérdida de un ser querido a través de la delincuencia organizada; cuando a un varón le tiemblan las piernas cuando se encuentra sentado en la orilla de la cama después del acto sexual con su amante por el simple hecho de saber que lo que está haciendo es indebido, y que su esposa se puede enterar de su infidelidad de un momento a otro; cuando jugamos a ser dioses y todo lo queremos controlar; controlamos a la pareja, la familia y a los amigos y ellos nos dicen como dice la canción de Flans: “No controles”. Perdemos la paz cuando somos sobornados; intimidados o extorsionados.

El 18 de Junio, en el estudio bíblico sabatino del grupo de siervos de la PIB Xalapa, el Pastor Armando Díaz Salazar, narró cómo en cuestión de segundos perdió la paz. Dice que hace como 8 años que se fracturó los huesos de su mano, la situación de incapacidad, dolor e inflamación, lo ponían decepcionado y de mal humor; que cuando oraba a Dios le cuestionaba ¿por qué yo señor? Dice que él lo veía como algo injusto porque no podía realizar muchas cosas que antes realizaba; pero que después descubrió que lo mejor en estos casos es aceptar las cosas que no podemos cambiar y aun así, dar gracias a Dios porque el accidente no pasó a mayores daños.

Polo, comentó que esa mañana se levantó muy temprano, elevó sus plegarias a Dios, desayunó con su familia y llevó a sus hijas a la escuela, sin embargo, dice que en cuestión de segundos perdió la paz interior. Polo narro la sobre la incontrolable tristeza que ese día lo invadió, pues a media mañana, le avisaron sobre el fatal accidente en la Escuela Secundaria Técnica 3 de Ávila Camacho, ocurrida hace un poco más de dos años cuando en la mañana del 3 de Junio de 1914, un árbol por las lluvias se cayó debido a la tierra reblandecida y cobró la vida de la jovencita Alondra, alumna de dicho plantel,

quien en ese preciso momento, se encontraba descansando sentada en el arriate del árbol.

Solo Dios sabe el ¿por qué? tuvo que ser Alondra, quien era compañerita de Johana la hija de Polo. De hecho, su muerte recuerdo, causo gran dolor y sensibilidad entre los xalapeños. Es decir, los problemas y situaciones en general, nos roban la paz.

Comentarle que si deseamos disfrutar de la paz que proviene de Dios, tenemos que dar los pasos necesarios y efectivos. En esta ocasión, quiero presentarle 3 pasos.

El primer paso se encuentra en la carta del Apóstol Pablo a los Filipenses en su capítulo 4 y versículos del 11 al 13 que dicen: …“No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.”

En la primera sección de este capítulo-carta, Pablo exhorta a los filipenses a permanecer firmes; les ruega a dos hermanas a reconciliarse; y a un compañero suyo a ayudarlas. En los versículos del 4 al 9, les manda otra vez a que se regocijen (esta es la nota dominante de su carta); que su gentileza sea conocida por todos; que vivan sin afán en cuanto a los asuntos mundanos; y que piensen en lo que es digno de alabanza, siguiendo el ejemplo de los apóstoles. En los versículos del 10 al 19 habla de la ofrenda de dinero que la iglesia le envió a través de Epafrodito.

Es decir, se tiene que leer todo el contexto para poder entender el mensaje de Pablo, pero si vemos, desde la iglesia primitiva ya existían las ofrendas, en ese sentido, ningún predicador puede vivir sin las ofrendas que le proporciona la iglesia y la iglesia… somos todos los cristianos. Pero en resumen, Pablo dice que tenemos que aprender a vivir con mucho, pero también con poco, es decir, si tenemos carne de res, de cerdo, pescado o pollo para comer, admiramos al señor y le decimos… “hoooo señor, que bueno eres”, pero si algún día solo cantamos con frijoles, tortillas y salsa del molcajete para comer, no nos quejemos diciendo: “ hooo Dios. No que dices que me amas”; en ese sentido, también tenemos que darle gracias a Dios.

Porque la verdad es que hay que decirlo, hay veces que de todo nos quejamos. Cuando nos vamos de vacaciones de verano a Puerto Vallarta, Cancún, Isla Mujeres o Acapulco, hasta lo publicamos; pero no tenemos para

salir y entonces sí se acaba el mundo, nos achicopalamos y decimos “híjole, que malo es Dios”.

Tenemos que aceptar las cosas que no podemos cambiar. Quiero presentarle apreciado (a) lector, una oración que pudiera ser de gran ayuda si es que usted ora a Dios todos los días; es la “Oración de la Serenidad” de Reinhold Niebuhr que dice así:

“Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; el valor para aceptar las cosas que si puedo cambiar, y la sabiduría para conocer la diferencia. Viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez y aceptando la dificultad como el camino hacia la paz; tomando como Jesús lo hizo, este mundo pecador tal cual es, no como sería; creyendo que tu aras que todo salga bien si me entrego a tu voluntad para que sea razonablemente feliz en esta vida y sumamente feliz contigo por siempre en la eternidad. Amén.”

Repítala todos los días y será algo así como un bálsamo a la hora de enfrentarnos al mundo. No queramos cambiar a los demás, debemos cambiar nosotros, de lo contario, se rompe la paz y la armonía familiar y por eso todo el tiempo estamos de malas; dice la Biblia que la mujer debe estar sujeta al varón, no dice poner su jeta al varón.

La mujer para seguir agradando a su pareja a través de los años, se cuida a más no poder; se va a correr al cerro y a la USBI y se somete a cirugía tras cirugía de tipo facial, de busto, de pompis… de lo que puede, pero debe saber que si ha llegado hasta el día de hoy en su matrimonio, no es por ninguna cirugía. Usted vale oro; dice la Biblia que usted es una princesa del señor y por eso, su pareja la sigue amando. Dice Ricardo Arjona en su canción: “No son los mariscos, sino el amor”; es decir, usted no necesita de ninguna cirugía. Observe a las actrices que después de que algunas de ellas eran muy hermosas, se ponen espantosas con tanto estiramiento de la piel, con eso solo deforman sus labios, sus pómulos, sus ojos y tantas cosas más.

Dios formó una piel suave y perfecta para usted. Sin tatuajes, ni piercing, usted sigue siendo hermosa. El otro día expuse una conferencia en el programa Celebremos la Recuperación y comentaba sobre el cuerpo humano; investigue en internet sobre los tatuajes y las perforaciones y pude darme cuenta de un detalle muy importante; ninguna de las fotos de las personas que observé, sale en la foto con cara de felicidad, si usted los ve, sus miradas se ven tristes y sin ninguna esperanza.

No luchemos con la edad; eso nos roba la paz interior; no sostenga su relación sentimental esperando al príncipe azul como los magos a ver a qué hora se aparece y desaparece; no se enfrasque en una lucha intestina que nunca ganará pues existen cosas que no podremos cambiar.

Los apreciados Testigos de Jehová, saben perfectamente que no podrán hacer cambiar a mucha gente; ellos batallan por llevar la hermosa palabra de Dios de casa en casa a personas que simplemente ni les interesa, ni la quieren escuchar; los testigos, aceptan felices el portazo en la cara de gente intolerante; pero sabe algo, ellos cumplen finalmente con lo que les instruye la Biblia; pero nosotros no queremos que sea Dios quien guie nuestras vidas y si Dios no guía nuestras vidas, alguien de este mundo lo hará y nos gobernará a su antojo.

La vida del Rey David enseña mucho. Lo que deseo comentarle se encuentra en el capítulo 12 del libro de Samuel. Dios prácticamente le había dado todo a David, lo ungió como rey de Israel y lo libró de la muerte en manos del anterior rey… Saúl; le había dado el templo de Israel y de Judá y dice la palabra que le añadió mucho más, es decir, la Biblia da a entender que tenía muchos bienes y aún así, David cometió adulterio tomando en secreto a una mujer casada, la esposa de Urías Heteo; sin embargo, el pecado fue doble, pues anteriormente, David había matado a Urias para quedarse con su esposa.

Dios no es un Dios castigador, para Dios somos sus hijos queridos y nos quiere enseñar lo que está bien y lo que está mal, es por eso que pareciera que Dios castiga a David a través de Natan a quien Dios mandó para hablar con David y le dice: “He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo. Porque tú lo hiciste en secreto; más yo lo haré delante de todo Israel y a pleno sol.”

Natan dice también a David que Dios lo ha perdonado y que no morirá pero que a cambio morirá su hijo; David cae en una fuerte depresión y a pesar de sus oraciones donde clama perdón por la vida de su hijo, el niño muere al séptimo día; Dios había herido al niño que la mujer de Urías había dado a David, por tanto, el niño enfermó de gravedad y murió.

Dice la Biblia, que David rogó a Dios por el niño; ayunó y pasó la noche acostado en la tierra, entonces se levantaron los siervos de su casa, y fueron a él para levantarlo; pero David no quiso, ni comió con ellos el pan. Cuando el niño murió; los siervos temían decirle a David que el niño había muerto, solo decían entre sí: “Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?”

“Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y lo adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.

“Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Más ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.

El relato termina en que David consoló a Betsabé su mujer. “Y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová.”

La historia del Rey Salomón es también hermosa; es bien sabido que Dios lo hizo inmensamente rico. No que, Don Carlos Slim ni que nada, Salomón tenía lo de Slim y Bill Gates juntos. Pero vea usted como los siervos de David se quedan perplejos con su comportamiento, porque la verdad es que tanto los siervos como la mayoría de los seres humanos, pensamos y hacemos todo lo contrario; se nos muere un hijo y nos tiramos al vicio; casi nos queremos cortar las venas con galletas marías por la depresión; por tanto, tenemos que hacer lo que hizo en Rey David, quien aceptó las cosas que no podía cambiar.

La carne humana se resiste a desprenderse. Una doctora decía que no podría acudir a la boda de su sobrino porque su hermano había muerto en un tremendo accidente automovilístico; alguien le explicó sobre la vida de David en esta parte de la Biblia para lograr que ella comprendiera sobre los planes que Dios tiene para sus hijos, sin embargo, la doctora se negaba y decía que no; que ella no podía hacer lo que hizo el Rey David; pero tampoco podía cambiar lo sucedido.

A lo que voy es que tenemos que hacernos fuertes y resistentes; tenemos que habituarnos a los planes que Dios decida para nosotros; tenemos que reconocerlo, somos de él, le pertenecemos en cuerpo y espíritu; nosotros no somos dueños de nada; pero sabe qué hacemos apreciado lector (a), nosotros decimos. “Esta es mi casa”; “Este es mi coche”; “Este es mi rancho”; “Esta es mi finca”; pero la verdad es que nada es nuestro, ni siquiera la ropa que trae usted puesta en este momento aunque la haya comprado en

Liverpool o Fabricas de Francia; todo es de Dios hasta nuestro dinero; cuando lo entendamos, entonces dejaremos de luchar y nuestras vidas cambiarán positivamente.

Hace unos días, vi la película “Ray”; la cinta está basada en la vida real del músico invidente Ray Charles interpretado por Jamie Foxx y que por cierto ganó el Oscar al mejor actor principal y al mejor sonido.

Si puede véala, se la recomiendo; la verdad enseña mucho sobre lo que es la fortaleza que debemos enseñar a nuestros hijos; véala con su esposa (o) y con sus hijos y sus palomitas; pero lo más importante es que aprendan juntos; de plano, la mamá de Ray es un ejemplo de vida cuando algo no se puede realizar. Enseña que no se debe de luchar con lo que no se puede, es mejor fortalecer al hijo; ella con su pobreza en Estados Unidos le dice a su hijito descalzo: “quedarás ciego y no cuento con los medios para ayudarte”… Usted sabe quien logró ser Ray Charles, la verdad una verdadera eminencia, un ícono musical a pesar de su ceguera; no queda otra que reflexionar en que Ray, estaba en los planes de Dios.

Pero la verdad, cuantos seres humanos somos capaces de aceptar algo así; si a veces no aceptamos a nuestra misma esposa (o), a nuestros hijos; a nuestra familia, a nuestros amigos; incluso nuestro mismo físico y nuestra posición económica; nuestras enfermedades, deficiencias, el síndrome o espectro de nuestro hijo; pero sabe una cosa, Dios nos enseña en las circunstancias más adversas; tenemos que aprender como lo hizo el Apóstol Pablo y no amargarnos y vivir de mal humor. No nos resistamos a Dios.

El segundo paso que tenemos que dar para disfrutar de la paz de Dios, lo encontramos en Filipenses 4:6-7 que dice: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”

Es decir, debemos confiar en el cuidado amoroso de Dios. Cuando el Apóstol Pablo dice: “No se preocupen por nada”, es literal. Nada viene de la raíz griega “naditititaaa”; mentira mi apreciado lector (a) esto último, es puro rollo; pero lo que dice pablo es que atrás de nosotros esta Dios que nos cuida. Si queremos disfrutar la paz de Dios debemos confiar en él, pero a veces pensamos que Dios está muy ocupado en los casos de Siria, de Kenia en África o de Oaxaca en México.

Debemos confiar ciegamente en Dios, porque déjeme decirle que el no confiar en Dios y el estar todo el tiempo preocupados en lo que pasará el día de mañana, es el primer paso al ateísmo. Ore por todo y por todos, todas las mañanas; cuéntele todo a Dios; platíquele sus problemas y sus decepciones; haga usted lo que dice el comercial: “Cuénteselo a quien más confianza le tenga”; pero que la persona a la que más confianza le tengamos sea a nuestro padre celestial y verá como nuestras vidas comenzarán a cambiar; de lo contrario, Dios piensa: “Si no crees es mi, luego entonces, sigue como tú quieras.”

Por otra parte, debo decirle que la preocupación es un patrón de vida que se hereda, es decir, si tuvimos abuelos preocupones y padres preocupones, es seguro que nosotros también lo seremos; luego entonces, tenemos que creerle a Dios; no tan solo creer en Dios, sino creerle a Dios; si no podemos resolver nuestros problemas es porque a veces ni siquiera creemos en Dios.

Miles hacemos lo contrario, heredamos la desesperación, nos autoflagelamos y decimos: “Es que nadie me quiere”; “Es que la traen contra mi”; “Todos me odian y mejor… me como un gusanito”. Hay quienes nos esforzamos más, para tratar de controlar más, nos ponemos prepotentes y exigentes y lo único que logramos con eso, es tensar la cuerda; hasta que un día, la cuerda se revienta. Como dice el comercial: “Dalay”; por nuestro bien y por nuestra salud, tenemos que estar relajados.

El tercero y último paso que tenemos que dar para disfrutar de la paz de Dios, se encuentra en el libro de Romanos 8:6 que dice así: “Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz.”

Rindámonos al control amoroso de Dios. No permitamos caer en las tentaciones; déjeme decirle que ser tentados no es pecado, pecado es caer en la tentación; el diablo nos pone cebos o carnadas para que nosotros caigamos en ellos, eso lo hace todo el tiempo, no descansa, lo hace las 24 horas del día, pero debemos resistir a la tentación; tenemos que luchar y permanecer fuertes en Cristo para que el pecado no controle nuestra mente y no caigamos en la muerte y si permitamos que el espíritu de Dios, sea quien controle nuestra mente, si lo hacemos, Dios nos llevará a la vida eterna y a la paz.

Hay una hermosa canción de Jesús Adrian Romero que se llama “Te Dejo Ganar” que dice así:

Ya no quiero luchar

Ya no quiero pelear

Hago a un lado las armas

En las que confiaba y me dejo ganar.

Me ha vencido tu amor

y tu buen corazón

He venido a rendirme

a tus pies y decirte

te doy el control.

Vengo hasta la cruz a rendirme

Si quieres hoy recibirme

Vengo a caer a tus pies

y a decirte por siempre: "eres tu mi señor,

hoy te entrego las riendas de mi corazón".

Me canse de pelear

y tu amor evitar

me di cuenta que pierdo

si gano esta lucha contra la verdad.

Hasta aquí me alcanzo

mi oxidada razón

He borrado la raya

que me separaba de tu bendición.

Vengo hasta la cruz a rendirme

Si quieres hoy recibirme

Vengo a caer a tus pies

y a decirte por siempre: "eres tu mi señor,

hoy te entrego las riendas de mi corazón"…

Millones de personas viven en crisis porque pelean contra Dios. Hace años, cuando era niño, leí durante algún tiempo la revista “Kalimán”, me gustaban las historietas y vivencias que tenía al lado del pequeño Solín; en algunas ocasiones tenían que saltar al abismo para llegar al rio de aguas caudalosas y llenas de cocodrilos, luego entonces, el pequeño Solín le decía a Kalimán: “Es que no podré hacerlo”; luego entonces Kalimán le decía: “Solín tienes que concentrarte; la mente, es el arma más poderosa que poseemos y quien domina la mente lo domina todo.”

Ahora reflexiono en que la mente ni es un arma, ni tampoco tengo porque controlarla; mejor le dejo el control de mi mente y de mis pensamientos a Dios. Que sea Dios quien controle nuestra mente. Pidámosle a Dios mi apreciado lector (a) y digamos: Dios me rindo ante ti de rodillas y te pido que seas tú quien controle mi mente y mis pensamientos.

Hace unos días falleció uno de los mejores boxeadores de peso completo que Dios ha dado el mundo, yo creo que todos admiramos a Muhammad Ali; sin embargo, él enfermó de soberbia, de orgullo y prepotencia cuando decía a sus contrincantes: “Yo soy el más grande, soy el mejor; te voy a ganar; te haré pedazos.”

Cuando Ali encendió el pebetero de los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 yo creo que ahí fue su último combate; si usted lo vio en los juegos, desde que subió hasta el pebetero le costó trabajo llegar, y cuando encendió la antorcha, su mano temblaba de manera incontrolable por el “Mal de Parkinson”

Horas más tarde, el mismo declaró ante docenas de medios de comunicación deportivos de todo el mundo: “Dios me dio esta enfermedad para recordarme que él… es el mejor y el más grande”.

Pongámonos de rodillas y rindámonos ante Dios; si tratamos de pelear contra él, siempre vamos a perder; Dios nos ama demasiado, somos sus hijos, pero si a veces nos incapacita es para que aprendamos; nunca nos dejará ganarle y es por nuestro bien. ¿Usted deja que sus hijos ganen cuando no tienen la razón?

Dejemos que el espíritu de Dios controle nuestra mente. Digámosle: señor controla mi mente y mis pensamientos; no tengo otra alternativa. La obediencia es la forma en la que nos damos cuenta que estamos rendidos ante Dios; es decir, si Dios dice sapo, entonces saltamos, si Dios dice perro, entonces ladramos; si Dios dice caballo; relinchamos. Las mejores batallas se ganan cuando nos rendimos ante Dios. Que Dios lo bendiga ahora y siempre.

dere.cancela@gmail.com